Como un caldo en una vida fugaz

Algo se va haciendo en nuestra mente. Como un caldo. Cuánto más hierve, más sabroso. Qué es bueno un caldo en una vida fugaz. La vida es frágil como un adolescente que todo lo sabe. Quebradiza, débil, impotente. Te gira el paraguas en plena tormenta. ¿Y mientrastanto?

Siempre nos queda el recuerdo del caldo, del cucharón que remueve, arrastrándose por los bordes del cuenco, del olor que hace toda la casa que ha empapado, poderosamente. De la madre … del delantal de la madre … de la paciencia de la madre …

En cada cucharada de caldo, toda la escena recorre la mente de puntillas, la madre, el delantal de la madre, la madre con su delantal, las paredes de la cocina empapadas de caldo y la madre en medio de toda aquella niebla olorosa de caldo. La madre y el caldo. Y tú.

Ya no sabes cuántos años tenías ni cuántas horas hervía. Pero el caldo lo recuerdas, porque lo hacía la madre, porque se te ha quedado clavado en el paladar del corazón, porque tiene el sabor memorable de la ternura. Del calor. De la compañía invisible del silencio de una madre ahora ausente. Quizás.

Porqué una marca es algo que se va haciendo en nuestra mente, en Comunicant, comunicamos en gerundio, como un caldo en una vida fugaz.

Berta Palau Gomà